Paciente en quirófano: miedo al quirófano (gestionar ansiedad y estrés)

Paciente en quirófano: El paciente que está ingresado o que va a ser operado se encuentra en una realidad que puede ser percibida como una amenaza, y que por tanto, puede originar un sentimiento de ansiedad. Debemos tener en cuenta que el paciente ha depositado su confianza en nosotros; que llega a un sitio diferente a su medio habitual, a menudo desconocido, lo que le va a provocar ansiedad y angustia. En general se encuentra temeroso con respecto a su situación de enfermedad, que le ha hecho ingresar en el hospital, y que muchas veces no posee la información suficiente. Es difícil entender esa situación si no se ha pasado por momentos parecidos.

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el quirofano


Paciente en quirófano


  • Paciente en quirófano: Miedo al quirófano

  • El miedo es una emoción caracterizada por temor, aprensión y alarma. El sistema nervioso simpático reacciona y estimula la aparición de una respuesta neurofisiológica que se manifiesta como ansiedad. El paciente puede imaginar y temer algo más aterrador que la experiencia real. Los miedos anticipatorios son muchos y variados.

    Algunos tipos de miedos:
    • Miedo a lo desconocido. Lo esperado es menos traumático que lo inesperado. El miedo a lo que pueda descubrirse en una intervención quirúrgica exploratoria aumenta la ansiedad del paciente.
    • Miedo al dolor y al malestar. Muchos pacientes temen al dolor más que a la intervención quirúrgica en sí misma.
    • Miedo a la muerte. En muchos casos se trata de un miedo muy justificado. El paciente que teme a la muerte en el quirófano tiene un riesgo mayor de parada cardiaca en la mesa de operaciones, que el paciente con enfermedad cardiaca conocida.
    • Miedo a la anestesia. Algunos pacientes temen la pérdida de conocimiento. Esto se relaciona estrechamente con el miedo a la muerte. La anestesia general implica una dependencia completa del equipo de quirófano para la supervivencia.
    • Miedo a una intervención quirúrgica amenazante y al pronóstico resultante. ¿Tendrá éxito la intervención y me curarán? ¿Qué encontrará el cirujano? ¿Tengo cáncer?. Este es un miedo universal. Miedo a la deformidad, mutilación o pérdida de una parte valiosa del cuerpo. Los pacientes que afrontan la amputación de una extremidad o una mama, la pérdida de un ojo u otra deformidad, rechazan la idea de un cuerpo incompleto. ¿Seré aceptado por mi familia y por la sociedad o seré objeto de rechazo por mi deformación?
    • Miedo al aislamiento, al rechazo o al abandono. La ansiedad por la separación es común en los ancianos, los niños, las personas inmaduras y los que carecen de familia. La amenaza contra la propia seguridad despierta los miedos más primitivos de separación o abandono.
    • Miedo a la despersonalización y a la pérdida del autocontrol. El paciente teme el tratamiento impersonal y la dependencia de los demás. El paciente debe ser tratado con respeto y dignidad en todo momento.
    • Miedo a la restricción de la movilidad o actividad.
    • Miedo de invasión de la privacidad. Los pacientes deben contestar a preguntas personales acerca de su cuerpo y su vida privada; dar información sobre sus familias, exponer sus cuerpos a la exploración realizada por personas extrañas, aceptar ayuda para realizar funciones corporales, etc. Los adolescentes y los ancianos se sienten especialmente cohibidos a la exposición corporal.
    • Miedo a la pérdida del sustento. La enfermedad puede precipitar una crisis económica, especialmente durante una enfermedad crónica o rehabilitación prolongada.
    • Miedo a confiar en un objeto mecánico o un órgano trasplantado. La preocupación por el fracaso de un dispositivo o el rechazo de un órgano puede llegar a ser abrumadora.

    Además de estos, se dan sentimientos diversos dependiendo de la personalidad del paciente. Los pacientes suspicaces carecen de confianza. No aceptan por completo lo que se les dice o creen que se les oculta algo.

    El paciente puede sentirse avergonzado de una enfermedad o pensar que es algún tipo de castigo por una conducta previa o por algo imaginario que haya hecho mal. Sentimientos de depresión, la depresión excesiva puede ser perjudicial para la recuperación y la rehabilitación. El paciente puede alejarse de los demás y renunciar a la comunicación. Es una respuesta al sentimiento de que la propia privacidad física y emocional ha sido invadida. El alejamiento puede acompañarse de depresión (aislamiento).

    En cuanto a la dependencia, la enfermedad fuerza al paciente a depender de los demás. Muchos pacientes se sienten incómodos porque otros toman decisiones por ellos, no obstante, la enfermedad puede provocar en ocasiones un deseo de sobreprotección en una persona demasiado dependiente si resurgen los miedos de la niñez. En ocasiones, se dan situaciones de negación de la realidad, para protejerse los pacientes pueden rechazar la realidad y el peligro, reduciendo así su ansiedad, conservando la estabilidad y controlando el pánico. La imagen de independencia está dañada por la pasividad producida por la enfermedad. Los pacientes responden a sus sentimientos de inseguridad y dependencia siendo agresivos y exigentes en un intento de controlar su entorno. Se ponen a la defensiva en un esfuerzo por protegerse a sí mismos. Una reacción común cuando se descubre una enfermedad maligna es entrar en un estado de shock, en este estado emocional, la mente provoca una sensación de irrealidad que actúa como un aislamiento protector.

    La inclinación natural de cada paciente hacia la enfermedad o la salud influye en la respuesta durante la fase preoperatoria y contribuye a la recuperación en el postoperatorio. Las reacciones psicológicas son factores importantes que afectan al resultado de la intervención quirúrgica. Ciertos grados de tensión y ansiedad son una parte natural de la experiencia del paciente quirúrgico. Las respuestas específicas al estrés de la intervención quirúrgica pueden variar entre las distintas poblaciones de pacientes y no deben prejuzgarse o predeterminarse en función de la raza, cultura, condición social, nivel educativo o capacidad intelectual. Una exposición sobre el paciente no estaría completa sin la mención específica de la familia del paciente o de sus allegados.

    Las familias necesitan instrucción preoperatoria a fin de estar preparadas para los resultados y la rehabilitación del postoperatorio.
    El tiempo pasa más lentamente cuando se espera.
    Los miembros de la familia pueden temer que algo haya ido mal si la espera es más larga de lo que preveían, el cirujano debe llamar al cónyuge o a un familiar del paciente cuando la intervención quirúrgica ha terminado.
    El miedo a las enfermedades malignas, a los riesgos y las complicaciones puede ser abrumador.

    Paciente en quirófano: Ansiedad al quirófano

    La ansiedad es una inquietud aprensiva, tensión, sentimientos de incertidumbre o un interés solícito originado por la anticipación de una amenaza verdadera o imaginaria. Estimula los mecanismos de defensa corporal. Todos los pacientes experimentan ansiedad durante el periodo preoperatorio, tanto si lo verbalizan como si no. Las manifestaciones fisiológicas de la ansiedad pueden ser un pulso rápido, palpitaciones, respiración rápida, sequedad de boca, piel húmeda. incluso manifestaciones fisiológicas exageradas como por ejemplo, un paciente hipertenso controlado puede experimentar un aumento repentino de la presión arterial que puede implicar el aplazamiento de la intervención quirúrgica. La ansiedad reduce la función intelectual. Se altera la percepción, concentración, sentimiento de seguridad y la imagen de sí mismo. Otros indicios de tensión creciente son el tartamudeo, bloqueo verbal, confusión y distorsión de los hechos.

    El hecho de compartir un sentimiento con otra persona reduce a menudo su intensidad. La expresión de los sentimientos actúa como un «drenaje» de estos, por ello, nunca se deben descontar (no tener en cuenta) los sentimientos de los pacientes, sino favorecer su expresión y tranquilizarles teniendo en cuenta lo que ha expresado y no de forma mecánica.

    Por ejemplo: Si un paciente expresa preocupación o miedo. La respuesta mecánica sería: No se preocupe, aquí está todo controlado. La respuesta empática sería: ¿A qué tiene miedo?. Respuesta: A la anestesia.

    Esto implicaría dar respuestas tranquilizadores en cuanto al control de la anestesia y proporcionar la información necesaria que igual implica ponerse en contacto con el anestesiólogo.

    Posibilidad que ha de tratarse como un contrato terapéutico. En este caso, pactar si el paciente así lo quiere, ponerle en contacto con el anestesiólogo que le va a anestesiar para que le explique la técnica o calme sus temores, quedando todo registrado.

    Las mujeres tienden a expresar la ansiedad con más facilidad que los hombres. En la fase preoperatoria cabe esperar diversos grados de ansiedad que tienen que ver con la personalidad del paciente (fortaleza emocional, capacidad de comunicarse y hacer preguntas) y la información detallada recibida por este.
    Los pacientes con niveles altos de ansiedad y miedo suelen presentar más problemas en la inducción anestésica, al despertar e incluso en el postoperatorio.

    Paciente en quirófano: Estrés al quirófano

    El estrés puede definirse como un factor físico, químico o emocional que provoca tensión. Puede ser un factor causal de la enfermedad. Es el resultado de la percepción de una amenaza y se manifiesta por cambios en el comportamiento fisiológico y psicosocial. La tolerancia al estrés depende de cada individuo y de la intensidad del agente estresante, de su duración y tipo.

    Cierto grado de estrés que pude ser beneficioso, euestrés si estimula al individuo a aumentar su productividad. Por el contrario, puede ser nocivo, distrés, si se intensifica o si se suma a otros agentes estresantes simultáneos, sobrepasando la capacidad de afrontamiento del individuo, creando un ciclo continuo de estrés-adaptación. Como consecuencia, puede agotarse la reserva de adaptación.

    ESTRÉS: Sintomatología ➔ Bajada del sistema inmunitario
    ➔ Aumento las respuestas emocionales. ➔ Desarrollo de enfermedad

    La incapacidad, la enfermedad y la hospitalización acentúan los sentimientos de vulnerabilidad y son experiencias productoras o intensificadoras de estrés que amenazan la seguridad y la estabilidad de la persona.

    En ocasiones el problema en sí mismo no es tan grave, como la forma de percibirlo. El personal sanitario debe tener en cuenta que el estrés y el dolor son tanto fisiológicos como psicológicos y que la capacidad de cada persona para adaptarse depende en parte del apoyo que recibe. La intervención de enfermería en cualquier etapa del proceso de adaptación puede ayudar a encauzar las respuestas emocionales del paciente así como su comportamiento.

    Para muchas personas, la hospitalización y la intervención quirúrgica representan una experiencia crítica en su vida. Están en un ambiente extraño, dejan su ambiente laboral y familiar, con la preocupación que esto supone, además del miedo a lo desconocido; se enfrentan a la pérdida de alguna parte o función corporal o de la vida, a enfermedades graves y a cómo será el desarrollo del proceso, ésto ocasiona que se encuentren en una situación psicológica peligrosa, por tanto el estrés puede manifestarse de formas distintas.

    Paciente en quirófano: Efecto de la enfermera en la ansiedad del paciente quirúrgico

    La enfermera debe proporcionar apoyo emocional e información es fundamental para permitir potenciar la expresión de los sentimientos de angustia previos a la intervención quirúrgica. Numerosos estudios analizan los efectos de intervenciones específicas, como puede ser la visita preoperatorio sobre la ansiedad del paciente quirúrgico o las intervenciones que se deben realizar para disminuir la ansiedad del paciente antes de la cirugía.

    El objetivo de este estudio es conocer si ciertas intervenciones específicas realizadas por los enfermeros durante la intervención disminuyen la ansiedad del paciente que está siendo operado. Para ello, se ha diseñado un estudio experimental, estableciéndose dos grupos de pacientes que van a ser intervenidos quirúrgicamente. El grupo de intervención estará formado por pacientes a los que se administre anestesia que permita la realización de las intervenciones establecidas y el control por pacientes en los que el tipo de anestesia administrada impida la actuación de Enfermería establecida.

    En nuestros días los avances tecnológicos aumentan de manera vertiginosa facilitando y agilizando el trabajo diario en el quirófano. Esto unido a la buena praxis y al trabajo en equipo hacen que el resultado de la intervención sea el esperado. Sin embargo no debemos olvidar que quien entra en una sala de intervenciones no es un caso, no es un proceso, sino una persona aislada de su entorno que se encuentra en una realidad que puede ser percibida como una amenaza y que por tanto puede originar en ella un sentimiento de ansiedad.

    Una atención de calidad sería aquella que intentase aliviar la ansiedad del paciente. Entendiendo ansiedad como el "Estado en que una persona experimenta un sentimiento de incomodidad (leve o intensa) cuyo origen con frecuencia, es inespecífico o desconocido para el individuo". O también como "Una reacción compleja del individuo frente a situaciones y estímulos actual o potencialmente peligrosos, o subjetivamente percibidos como cargados de peligro, aunque solo sea por la circunstancia de aparecer inciertos".

    Existen diferentes cuestionarios para medir el grado de ansiedad dentro de ellos el más utilizado es el State Trai Anxiety Inventory - STAI (inventario de ansiedad estado y rasgo): es un inventario de carácter psicométrico que consta de dos escalas que miden facetas diferentes, pero relacionadas, de la ansiedad: el estado y el rasgo. El instrumento incluye escalas separadas para la ansiedad rasgo y estado. La ansiedad rasgo se relaciona con la susceptibilidad individual para percibir situaciones estresantes consideradas como peligrosas y responder de una forma ansiosa. La ansiedad estado es el nivel de ansiedad en un momento concreto, es función de una situación concreta y no de rasgos de personalidad del sujeto. Puede variar con el tiempo y fluctuar en intensidad.

    La atención que recibe el paciente ha de ser integral, multidisciplinaria y de soporte de sus necesidades individuales. Para asegurar unos cuidados de calidad, la enfermería utiliza un modelo de intervención con lenguaje propio enfermero, que aborda los cuidados desde una perspectiva holística, prestando atención a los todos los aspectos del individuo, es decir, tanto físico, como psicológicos y sociales. La intervención psicosocial incluye actuaciones realizadas por medio de acciones de asesoramiento y apoyo.

    Proporcionar apoyo emocional e información es fundamental para permitir potenciar la expresión de los sentimientos y de la angustia previa a la intervención quirúrgica, que, a ojos del enfermo, puede ser una amenaza para su vida.

    La intranquilidad afecta las funciones del organismo, por lo que es preciso escuchar a la persona, empatizar con ella e identificar las fuentes de preocupación, para proporcionar información adecuada, que le ayude en definitiva a aliviar su angustia. Así pues, el asesoramiento incluye acciones dirigidas a proporcionar información y a la enseñanza de técnicas y formas de autocuidado, necesidades inmediatas, que además van a satisfacer otras necesidades fundamentales, como las de comunicación y seguridad.

    Flório y Galváo, en su investigación, identificaron en el período preoperatorio el diagnóstico de enfermería "ansiedad" en el 86,6% de los casos, provocada por una intervención quirúrgica que afecta tanto al paciente , como a la familia.

    Según Lancaster, el papel de la enfermera de quirófano es "comunicar, comunicar, comunicar". La educación comienza desde el instante en que el paciente entra por la puerta. A partir de ese momento la enfermera puede comunicar e impartir educación informal simultáneamente. Con la información se pueden aclarar dudas, creencias erróneas, temores a lo desconocido, etc. Al verbalizar sus emociones y dudas respecto al procedimiento, se podrá mejorar la compresión y minimizar el estrés.

    Es conocida por tanto la importancia de la información preoperatoria como variable significativa en la reducción de la ansiedad del paciente quirúrgico. Numerosos estudios analizan los efectos de intervenciones específicas, como puede ser la visita preoperatoria o prequirúrgica sobre la ansiedad del paciente quirúrgico, una síntesis de los cuales puede encontrarse en la revisión sistemática coordinada por Gálvez Toro.

    Según Grieve se requieren tres tipos de información para reducir la ansiedad:
    - Información de procedimiento (explicación del mismo).
    - Información del comportamiento (explicación sobre lo que debe hacerse antes, durante y después del procedimiento).
    - Información sensorial (descripción de las sensaciones que puede experimentar).

    Así mismo, la clasificación de las intervenciones dirigidas a reducir la ansiedad en el paciente quirúrgico es la siguiente; de Tipo I o informativa, Tipo II o terapéutica y Tipo III o ansiolítica. Existen diferentes estudios que relacionan de manera directa la ansiedad con la percepción de mayores niveles de dolor. "El control de la ansiedad preoperatorio tiende a disminuir los requerimientos analgésicos en el postoperatorio facilitando la recuperación", también niveles más bajos de ansiedad aceleran el proceso de cicatrización de las heridas.

    Pese a la importancia obvia de la comunicación/información como intervención estructurada previa a la cirugía como elemento reductor de la ansiedad, muchos de los estudios no son concluyentes respecto a la recomendación de su utilización.

    El análisis de los resultados obtenidos a partir de estas investigaciones demuestra que en la mayoría de los casos no se obtienen grados de recomendación A de sus evidencias, es decir, que no puede recomendarse su realización de forma sistemática para todo paciente.

    De forma que la justificación de la realización de este estudio es la de responder a la necesidad que de las conclusiones anteriormente expuestas se deriva, es decir, dar respuesta a la necesidad de realizar estudios correctamente diseñados y estructurados, cuyos resultados alcancen unos grados de recomendación y unos niveles de evidencia que permitan implantar actuaciones enfermeras. También debemos destacar el hecho de que no existe bibliografía referente a la realización de intervenciones de enfermería en el período intraoperatorio, lo cual hace importante valorar la viabilidad y eficacia de este tipo de intervención.

    ANTES DE COMENZAR LA INTERVENCION:
    1) Saludo e indicación de que se encuentra en la sala de intervenciones (recepción del paciente)
    2) Nos presentamos e identificamos con nuestro nombre como enfermero/a que va a estar con él/ella durante la intervención (presentación del profesional)
    3) Le explicamos (mientras se acerca su cama a la mesa) la necesidad de retirarle la ropa y a la vez le cubrimos con una sábana quirúrgica no estéril, pidiendo su colaboración para sujetarla él mismo asegurándonos así de preservar su intimidad (información del comportamiento).
    4) Le indicamos la forma apropiada de pasarse a la mesa quirúrgica, permaneciendo en el lateral de su cama para ayudarle en colaboración con el celador si fuera preciso (información del comportamiento).
    5) Aseguramos postura adecuada y alineación en la mesa de intervenciones para evitar posibles caídas, traumas (le indicamos que toque los laterales de la mesa para centrarse, si existiera limitación física lo haríamos nosotros) (proporcionar confort).
    6) Le preguntamos: ¿tiene frío?, en breve le cubriremos con otra sábana (proporcionar confort).
    7) Si el paciente pregunta: ¿por qué hace frío? Responderemos: "Debe haber una temperatura y grado de humedad adecuado para evitar posibles infecciones" (información sobre sensaciones).
    8) Apoyamos los brazos en soportes y sujetamos con cintas en colaboración con el celador (este momento dependiendo del tipo de anestesia puede hacerse antes o después de la administración de la misma). Es típica la exclamación: "Si no me voy a escapar, no me sujete los brazos". Le explicamos la necesidad del modo de sujeción para no invadir el campo quirúrgico (información del comportamiento).
    9) A la vez, la misma u otra enfermera, procede a la monitorización de las constantes vitales, y en este momento le hacemos un breve cuestionario:
    - ¿Es la primera vez que pasa a quirófano?
    - ¿Es alérgico a algo?
    - ¿Lleva algún objeto metálico?
    - ¿Dentadura postiza?
    Aunque esto está reflejado en la historia, siempre preguntamos para asegurarnos sobre todo de posibles alergias (recogida de información por parte de los enfermeros).
    10) (Si se observa nerviosismo por parte del paciente, con comportamientos que así lo indiquen, como miradas a un lado y a otro) Le tranquilizamos, explicamos y aclaramos el porqué de todo aquello que le estamos haciendo (pulsioxímetro en una mano, manguito de tensión arterial en un brazo o en un miembro inferior, si procede, electrodos.). Le hacemos saber que comprendemos que le abordamos simultáneamente (información del comportamiento).
    11) Le tranquilizamos diciéndole que esta preparación es igual para todos los pacientes y para cualquier tipo de intervención (información del comportamiento).

    DURANTE LA INTERVENCION:
    12) Observaremos si el paciente hace movimientos que nos pueden indicar que algo precisa, como:
    - Movimiento de la mano (le preguntamos si está cómodo)
    - Movimientos con la nariz (le preguntamos si nota picor y le frotamos suavemente con gasas)
    - Movimiento con la cabeza (le tranquilizamos y le decimos que estamos pendientes del suero para cambiarlo antes de que se acabe)
    - Movimiento con los pies (le tranquilizamos y le preguntamos si tiene dolor interrumpiendo momentáneamente el proceso de la intervención para que nos pueda responder) (proporcionar confort).
    13) Vigilaremos:
    - Constantes
    - Monitorización.
    - Estado de las vías periféricas: En busca de la aparición de signos de extravasación, como tumefacción, edema, dolor
    - Perfusión adecuada
    - Diuresis
    - Integridad de la piel, circulación adecuada y cirugías previas antes de colocar el manguito de tensión arterial (actividades a desarrollar por los enfermeros)

    AL FINALIZAR LA INTERVENCION:
    12) Le preguntamos, siempre dirigiéndonos a él con su nombre, que le ha parecido la experiencia, si está cansado, si tiene dolor. (proporcionar confort).
    13) Nos despedimos y le deseamos una pronta recuperación. La enfermera instrumentista recoge la historia clínica y acompaña al paciente a la sala de reanimación. En el trayecto le irá indicando la postura adecuada para evitar complicaciones postquirúrgicas. Se despide nuevamente y le desea una pronta recuperación. (despedida del paciente)

    ACTIVIDADES ESPECÍFICAS:
    1) Aclaramos posibles dudas sobre la anestesia y en todos los casos le indicaremos los pasos a seguir (información del procedimiento)
    2) Le ayudamos a adoptar la postura correcta en colaboración con el celador (información del comportamiento).
    3) Le explicamos:
    - Que va a sentir frío por el antiséptico aplicado para la desinfección de la zona.
    - Importancia de no moverse porque notará un pequeño pinchazo cuando el anestesista le inyecte el anestésico local.
    - Seguidamente le decimos que no va a sentir dolor después, sólo notará que le tocan o presionan (información de sobre sensaciones).
    4) Siempre, en este momento, intentaremos permanecer a su lado, proporcionando:
    - Contacto físico ( le cogemos la mano)
    - Contacto ocular (le miramos a los ojos y le enseñamos a seguir un ritmo adecuado de respiración, haciéndolo nosotros, como técnica de relajación) (apoyo emocional).
    - Mantenemos una pequeña conversación con ellos siempre que no interfiera en el trabajo del anestesista, colocándonos delante del paciente junto con el celador para mantener fuera de la vista del paciente la preparación del instrumental en la mesa quirúrgica. Evitaremos mencionar en voz alta tipo de elementos cortantes y/o punzantes que precisemos (técnicas de distracción).
    5) Una vez administrada la anestesia colocamos al paciente en postura adecuada para facilitar la intervención, asegurándonos su comodidad para evitar dolor postquirúrgico postural (tener en cuenta puntos de apoyo) (proporcionar confort).
    6) Seguimos preservando su intimidad: Le aislamos la parte superior del cuerpo mediante una sábana apoyada en un arco para que no vea la preparación del campo quirúrgico. (proporcionar confort).
    7) Permanecemos en su cabecera para que no se sienta aislado y le informamos de lo que se le va a hacer a continuación: (colocación de sondaje vesical si procede, rasurado si precisa, colocación de perneras, manguitos de isquemia, etc) (información del procedimiento).
    8) Si no es una anestesia intradural-epidural, y si se precisa bisturí eléctrico le advertiremos que colocaremos una placa en la parte superior del miembro inferior, y que sentirá frío en la zona (información sobre sensaciones).
    9) Le informamos que la intervención va a comenzar y que quizá (dependiendo del tipo de anestesia) note que le tocan pero no tiene que sentir dolor, si es así nos lo tiene que hacer saber. El cirujano aplica antiséptico para desinfectar la zona quirúrgica (información del procedimiento).
    10) Le decimos que estamos a su disposición para lo que precise y aunque no nos vea en algún momento, le haremos saber que no está solo. (¿Se encuentra bien -nombre del paciente-?) De nuevo utilizamos técnicas de distracción (apoyo emocional)
    11) Colocación de gafas de oxígeno, si el anestesista así lo indica (información del procedimiento).
    12) Durante la intervención, y aunque el anestesista esté a su lado, nos acercaremos para saber si tiene alguna duda, si está cómodo, si tiene frío, si quiere escuchar música, o si está puesta si le molesta, y le daremos información que como enfermeras/os nos esté permitido dar sobre el curso de la intervención (proporcionar confort).
    13) Intentaremos conversar con el paciente de otras cuestiones no relacionadas con su proceso (técnicas de distracción), aprovechando cambios de suero, supervisión de monitorización correcta (aunque existan sistemas de alarma automática). con lo que haremos que el tiempo se pase de manera más rápida (proporcionar confort).
    14) Hay pacientes que desean ver el desarrollo de su intervención a través del monitor. Por ejemplo en artroscopias e histeroscopias. Le facilitaremos la visión previa consulta con el cirujano (proporcionar confort).
    15) Si por el contrario el paciente prefiere cerrar los ojos mantendremos un ambiente de silencio (proporcionar confort).
    16) Le indicamos que la intervención está terminando en el momento del cierre de la herida quirúrgica (se sienten aliviados cuando saben que la intervención ha finalizado) (información del procedimiento).
    17) En el momento de retirada del campo quirúrgico, mientras retiramos paños, pinzas de campo, arco de aislamiento en la parte superior del cuerpo, la enfermera instrumentista, y si puede la enfermera circulante se dirigen al paciente indicándole que todo ha salido bien, según lo esperado (se le cubre con sábana no estéril) (proporcionar confort).
    18) Si ha sido anestesia intradural y no ha precisado sondaje vesical le explicaremos la necesidad de ponerle un pañal de adultos, hasta que recupere la sensibilidad en los miembros inferiores (información del procedimiento).
    19) Le explicamos como puede colaborar para pasar de nuevo a su cama y aquí le colocaremos en postura adecuada postquirúrgica, cómoda y tendremos cuidado en la colocación del pañal, preservando su intimidad (no le quitamos la sábana quirúrgica de la parte superior y si procede, según la intervención, le cubrimos simultáneamente la parte inferior con la ropa de la cama) (proporcionar confort).
    20) Le cubrimos totalmente con la ropa de su cama, acomodamos drenajes y otros dispositivos (si los tuviera) (proporcionar confort).